

Educación
Reflexión previa
Sin duda en las consideraciones programáticas de una iniciativa política debe ser atendido el tema de la educación y la enseñanza. No obstante, en este documento, que es esencialmente un texto fundacional destinado a dejar constancia de la definición ideológica de la democracia nacional, y no exactamente un programa electoral concebido para una candidatura en unas elecciones, el motivo de tratar el tema viene dado por la presencia en nuestro país de una reforma de la educación ya realizada (L.O.G.S.E). La reforma que se nos ha impuesto debe tomarse como una amenaza contra la cultura nacional y el derecho del ciudadano a una buena enseñanza; una amenaza que se sigue ejecutando inexorablemente a pesar de que otros países europeos empiezan a recorrer, en esta materia, un camino justamente inverso.
Los objetivos de la educación y la enseñanza, rectamente entendidas, son varios y de ellos podrían quizá destacarse los siguientes:
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procurar el acceso de la totalidad de la población adulta a la comprensión de la vida social y a su participación en ella;
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conservar, mejorar y transmitir el patrimonio cultural y científico legado por generaciones anteriores;
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ofrecer a los ciudadanos las condiciones para su realización personal como seres humanos;
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hacer progresar la racionalidad social y el saber filosófico que la comunidad tiene sobre sí misma y sus relaciones con la realidad;
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hacer progresar la técnica y la economía mediante la adecuada cualificación de trabajadores y profesionales.
Por otra parte la educación es un poderoso instrumento de vertebración social que en cuanto tal se plantea, en cada uno de sus segmentos principales, estos tres objetivos:
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Cualificación de la totalidad de la población en un grado suficiente para su adecuada socialización.
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Conservación de un cuerpo social lo más extenso posible de ciudadanos cultos que posean un conocimiento general del sentido de su momento histórico y social y de los fundamentos y la metodología de las ciencias, así como cierta capacidad de apreciar las creaciones artísticas del pasado y el presente.
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La formación de investigadores, especialistas, profesionales altamente cualificados, artistas e intelectuales que impulsen el desarrollo de la ciencia y la cultura.
La reforma de la enseñanza se desentiende de la mayoría de estos objetivos y viene a conservar solamente uno: la adecuación de la formación de la futura mano de obra a las necesidades de un mercado de trabajo crecientemente internacionalizado. Se tiende así a una educación técnica, mínima y globalizada que no aumente el coste de la formación de mano de obra con conocimientos no directamente aprovechables en la función productiva, y que además vaya diluyendo las diferencias culturales entre unos pueblos y otros mediante el arrinconamiento del estudio de la propia tradición, Historia, cultura etc. Así, por ejemplo, las lenguas clásicas, que son patrimonio diferencial de la cultura europea, y la filosofía, que no sirve para producir, son paulatinamente eliminadas de los planes de estudio. La dictadura de la lógica anónima del mercado sobre el sistema de la educación nacional y la imitación del sistema de los países anglosajones, con todos sus desastrosos resultados, constituyen la esencia de esta reforma y a la vez una amenaza para la cultura nacional. Y esta rendición de la educación a los grandes intereses económicos se justifica, como otros tantos disparates, invocando el dogma ideológico del igualitarismo más estricto. Como reacción de urgencia contra el deterioro que se está infligiendo a nuestro sistema educativo deben entenderse nuestra siguientes propuestas.
Propuestas programáticas
Proponemos:
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Revocar la reciente reforma de la enseñanza y derogar las leyes en que se sustenta, para sustituirla por una reforma inspirada en una filosofía diferente.
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Mantener en la Enseñanza Media un tronco común de materias con alto contenido científico y cultural, seguido de una mayor diversificación en tramos más avanzados de las ofertas curriculares, para permitir una mejor adaptación final de la enseñanza al conjunto de las necesidades sociales.
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Adecuar la Enseñanza Básica a las características de la Enseñanza Media propuestas en el punto anterior. Revisar el sistema de promoción automática y la eliminación de la memorización de contenidos básicos.
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Evitar la masificación en la Universidad, que degrada la calidad de la enseñanza, desvaloriza las titulaciones académicas y provoca situaciones traumáticas para los licenciados al intentar acceder al mercado de trabajo. Con este objetivo se reformará el sistema de selección de la universidad para que accedan a ella aquellos que, independientemente de su situación económica, muestren la preparación adecuada; se dedicaran a la universidad los recursos necesarios para que la formación sea óptima; se mantendrá la duración y el diseño de las carreras tradicionales; se potenciarán nuevas alternativas educacionales que se ajusten a las necesidades sociales.
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Rechazar en general la filosofía del igualar por abajo en materia de educación.
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Rechazar la filosofía de la ausencia de esfuerzo, responsabilidad y disciplina entre todos los colectivos implicados en la educación, especialmente alumnos, padres y profesores.
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Reivindicar la dimensión espiritual y moral, «no utilitaria», de la educación.
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Revitalizar los contenidos de la enseñanza que ayudan a entender la propia identidad nacional y cultural.
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Asegurar la igualdad de oportunidades expandiendo el número de centros educativos así como su distribución geográfica y fortaleciendo el sistema de becas y ayudas.
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Promocionar la investigación y la enseñanza de máxima cualificación para mejorar la posición relativa de nuestro país en el escenario internacional en materia de ciencia y cultura, así como para fomentar entre los ciudadanos españoles el prestigio de la ciencia y de la creación cultural en general.
